|
La llamada
"debilidad" superficial del hormigón es un fenómeno que, si bien
se produce en mayor o menor medida en todos los elementos estructurales,
suele tener alto impacto y ser de preocupación en aquellos elementos
sometidos a desgaste y abrasión. Uno de los elementos estructurales
sometidos a mayor desgaste son sin duda los pavimentos y pisos
industriales. Este fenómeno se produce a causa de una mayor concentración
de agua en la zona superficial debido a la exudación. La exudación
es una forma de segregación producida por la incapacidad de los
materiales componentes del hormigón para retener la totalidad
de la masa de agua incorporada. Entre los materiales componentes
del hormigón, agua es el material de menor densidad por lo que
tiende a migrar a la superficie y, consecuentemente, la relación
a/c (agua / cemento) de esa zona es diferente (siempre mayor)
que la del resto de la masa de hormigón y, consecuentemente, la
resistencia mecánica de esa zona resulta diferente (siempre menor)
lo que causa "debilidad" superficial..
 |
Figura N° 1:
la exudación hace que la relación a/c de la zona superficial
resulte mayor que la del resto de la masa de hormigón por
lo cual la resistencia de esta zona resulta menor. Este fenómeno
produce la "debilidad" superficial. |
Existen factores que pueden facilitar
esta "debilidad" superficial que puede manifestarse como "empolvamiento"
(ver figura N° 2) y hasta "peladura" superficial (ver figura N°
3). Entre las causas habituales (puede haber otras) que favorecen
la magnificación del fenómeno se pueden mencionar:
a) Uso de hormigones de alta relación
a/c.
b) Uso de granulometrías discontinuas que no favorezcan la retención
de agua de la mezcla.
c) Falta o inadecuado curado del hormigón.
d) Incorporación superficial de agua para "facilitar" las tareas
de terminación.
e) Uso de agregados con alto contenido de polvo.
f) Carbonatación del hormigón en estado fresco en ambientes cerrados
con alta concentración de CO2.
g) Congelación durante edades tempranas del hormigón.
| Figura N° 2: el
"empolvamiento", en los casos más evidentes, se manifiesta
con el fácil desprendimiento de polvo sobre la superficie
del hormigón a través del simple paso de un dedo (como en
la foto). |
 |
Como se mencionó antes, la "debilidad"
superficial es un fenómeno conocido y prácticamente inevitable.
Sin embargo cuando se prevé un alto tránsito y/o abrasión sobre
un piso industrial pueden tomarse ciertas medidas constructivas
que permitan minimizar este fenómeno. A continuación se enumeran
algunas de las prácticas más utilizadas (en algunos casos se combinan
más de una de estas recomendaciones):
a) Utilizar un hormigón de baja relación
a/c, utilizando agregados de granulometría contínua y bajo asentamiento
de manera de minimizar la exudación. En pisos y pavimentos se
recomienda utilizar un asentamiento de 5 a 6 cm con aditivos plastificantes.
b) Como alternativa puede especificarse un asentamiento mayor
(generalmente 10 cm) de manera de "facilitar" la aparición de
cierta cantidad de agua de exudación sobre la superficie. Esta
agua de exudación se aprovecha incorporando en forma de espolvoreado
uniforme de una mezcla seca de cemento y arena de cuarzo (también
puede incorporarse un pigmento a esta mezcla seca) denominada
"endurecedor de superficie". Esta mezcla seca, al incorporarse
al agua de exudación mediante un fratasado, disminuye considerablemente
la relación a/c superficial y, consecuentemente, la resistencia
al desgaste.
c) Otra alternativa, aunque menos utilizada, consiste en utilizar
una manta que posee una tela semipermeable y otra permeable entre
las cuales se genera un vacío que permite la extracción del agua
de exudación y, por esta razón, aumenta la resistencia al desgaste
del hormigón.
d) Cualquiera sea la alternativa elegida, siempre se recomienda
comenzar inmediatamente las operaciones de curado del hormigón
de manera de evitar la pérdida superficial de agua y, permitir
una adecuada hidratación de las partículas de cemento pórtland.
e) Evitar el contacto del hormigón joven con ambientes cerrados
de alta concentración de CO2 o sometidos bajas temperaturas (menores
de 5 °C).
Cuando la "debilidad" superficial no
se considera adecuadamente al especificar el hormigón o las prácticas
de obra la favorecen (aunque de forma moderada), antes que el
piso sufra "peladura" superficial, pueden aplicarse 2 o 3 manos
de un compuesto químico que penetra superficialmente en el hormigón
mejorando la dureza superficial del hormigón. Otra posibilidad,
es eliminar el "empolvamiento" a través del pulido de la superficie.
 |
Figura N° 3:
La "peladura" da un mal aspecto donde se pierde el mortero
superficial dejando expuesto al agregado grueso. |
CONCLUSIÓN
Siempre que se proyecte un piso industrial,
no solamente es necesario especificar un hormigón de un nivel
de resistencia adecuado que permita soportar las cargas de flexión
a las que estará sometida, sino que resulta necesario realizar
prácticas constructivas adecuadas (incluye características del
hormigón en estado fresco y endurecido) que permitan minimizar
la "debilidad" superficial a valores compatibles con el uso (resistencia
al desgaste y abrasión).
Ing.
Edgardo A. Becker
Líder de Asesoría Técnica
LOMA NEGRA C.I.A.S.A.
|