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(Plastic-shrinkage cracks)
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Las fisuras de retracción plástica son fisuras
relativamente cortas, poco profundas y erráticas (aunque a veces
se muestran paralelas) que pueden aparecer durante los trabajos
de terminación en días ventosos, con baja humedad y alta temperatura
del aire. La rápida evaporación de la humedad superficial supera
a la velocidad ascendente del agua de exudación, causando que
la superficie del hormigón se contraiga más que el interior. Mientras
el hormigón interior restringe la contracción del hormigón superficial,
se desarrollan tensiones de tracción que exceden la resistencia
del hormigón y consecuentemente se desarrollan fisuras en la superficie.
Las fisuras de retracción plástica varían desde unos pocos centímetros
de largo hasta 1,50 ó 2,00 m y suelen tener una profundidad de
2 a 3 cm aunque pueden penetran hasta la mitad o más del espesor
de la losa cuando las condiciones ambientales son muy adversas
y las prácticas de protección y curado resultan deficientes.

Figura 1 : Las
fisuras de retracción plástica se producen a causa de una rápida
pérdida de agua de mezclado cuando el hormigón está en estado
plástico.
Este tipo de patología, resulta bastante
habitual en losas debido a que, al contrario de lo que ocurre
en otros elementos estructurales que se encuentran protegidos
por los encofrados durante algunos días como por ejemplo vigas
o columnas, existe una extensa superficie del hormigón expuesta
al medio ambiente desde el primer momento.
Si no se dispone de adecuadas condiciones
de protección, la superficie del hormigón tiende a perder humedad
por evaporación. Como resulta obvio, la velocidad de evaporación
superfical aumenta a medida que la temperatura (ambiente y del
hormigón) y la velocidad del viento son mayores y la HR (humedad
relativa) es más baja. Es por eso que, para evitar o minimizar
estas fisuras, se recomienda actuar en dos (2) sentidos: sobre
la mezcla de hormigón y sobre la técnica de protección y curado.
1) Mezcla de hormigón: los hormigones
con altos contenidos de finos tienden a una menor velocidad de
exudación, esto hace que la superficie del hormigón tienda a secarse
con mayor "facilidad". Es por eso que en pisos y pavimentos debe
minimizarse el contenido de mortero y, por supuesto, de polvo
en los agregados. Resulta habitual que hormigones de pavimento
bien diseñados presenten entre un 35 y 40 % de agregado fino sobre
el total de agregados tendiendo a un aspecto algo "pedregoso".
Por supuesto para que esto sea posible, las arenas y el agregado
grueso deben poseer una buena distribución granulométrica. Otro
aspecto a considerar es que los hormigones de mayor relación a/c
(agua/cemento) tienden a perder mayor cantidad de agua por exudación
lo que los hace más tendientes a producir empolvamiento superficial
por aumento excesivo de la relación a/c en la superficie con arrastre
de polvo y fisuras de contracción por secado y de retracción plástica
debido a su mayor inestabilidad dimensional.
2) Protección y curado del hormigón:
las fisuras de contracción por secado se generan en el estado
fresco del hormigón (generalmente antes de las 2 primeras horas
desde su colocación). En esta etapa, el constructor debe evitar
que el hormigón pierda humedad superficial. Si bien existen otras
formas de mantener la humedad superficial del hormigón, uno de
los métodos más prácticos resulta de colocar una arpillera húmeda
inmediatamente después de terminada la superficie. De esta manera,
no solamente se evitará una rápida contracción superficial del
hormigón, sino que se ganará tiempo hasta que desaparezca el agua
de exudación de la superficie del hormigón y se pueda colocar
una membrana química de curado eficiente.

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Primeros Minutos
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Luego de varios minutos
o primeras 2 horas
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Figura N° 2: Dentro
de las primeras 2 horas de edad, la contracción superficial del
hormigón está restringida por el resto del hormigón que aún se
mantiene estable dimensionalmente. Esta restricción genera tensiones
de tracción que el hormigón no puede soportar ya que está en estado
fresco y se fisura.
Por supuesto que estas recomendaciones
resultan indicativas y existen otras técnicas (complementarias
en muchos casos) que permiten evitar la formación de fisuras por
retracción plástica. Por ejemplo, adicionalmente a lo mencionado,
se puede colocar una "cama" de arena de unos 5 cm por debajo de
la losa de hormigón, de manera de manera de inducir que algo de
agua se "pierda" por debajo y así se minimiza la contracción diferencial
que se produce entre la superficie y el resto de la masa del hormigón.
CONSEJOS
Si mientras se está construyendo una
losa, piso o pavimento, se nota la formación de estas fisuras,
el operario está a tiempo de realizar un fratasado superficial
y sellarlas debido a que el hormigón aún está en estado fresco.
A veces cuando el operario quiere realizar esta tarea nota que
al pasar el fratás, el hormigón no pude trabajarse debido a que
el material de superficie está más rígido que el de masa ya que
perdió agua. Esto se soluciona generando un leve rocío superficial
(no riego) que reincorpore el contenido de agua de la superficie
del hormigón.
En caso que las fisuras no hayan sido
detectadas a tiempo, no resulta sencillo eliminarlas. Este tipo
de fisuras, mientras sean superficiales, no suelen producir efectos
estructurales ni problemas de durabilidad en el caso de pisos
y pavimentos de hormigón simple. Es por eso que en la mayoría
de los casos no requieren de tratamientos posteriores. No obstante,
en algunos casos donde la estética y/o lisura superficial resultan
importantes como en ciertos pisos industriales, puede colocarse
sobre la superficie un tratamiento cementicio o epoxídico.
El sellado de estas fisuras, generalmente
no resulta adecuado debido a que no se soluciona el tema estético,
ni tampoco el estructural, solamente se justifica en losas de
hormigón armado que presenten importante armadura sobre el tercio
superior de la losa para evitar su corrosión.
Ing.
Edgardo A. Becker
Líder de Asesoría Técnica
LOMA NEGRA C.I.A.S.A.
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