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En gran parte de la Provincia de Buenos
Aires, al no existir redes cloacales, las excretas se tratan en
pozos absorbentes.
Se debe tener en cuenta que su construcción
y habilitación está normada por la Ordenanza 510/96 de Obras Sanitarias
y rige para todo el ámbito de la provincia.
Lo ideal es la instalación de un sistema
compuesto por cañerías, cámaras de inspección, cámara séptica,
lecho nitrificante y pozo absorbente de disposición final.
Se sabe que muchas veces la ausencia
de una planificación urbana coherente y la falta de espacio han
atentado contra este sistema que, para el caso, es el más apto
y ambientalmente más seguro.
Para la cámara séptica se debe adoptar
una hipótesis de cálculo de 150 litros diarios por persona y
una capacidad de volumen activo de 24 horas. Luego, siguiendo
las reglas del arte, se deben respetar las dimensiones mínimas
(2.000 l.), disponer de un caño acodado para el volcamiento y,
para la separación de los compartimentos, construir un tabique
con espacio superior libre para la recirculación de los fluidos.
La profundidad no puede superar el metro
cincuenta, no solamente para no interferir en los niveles freáticos
sino también para favorecer la evolución de los gases. Esto se
explica por que a una distancia mayor la presión hidrostática
haría que éstos ascendieran en forma turbulenta, provocando en
consecuencia una remoción anómala y contraproducente.
El lecho nitrificante (si se puede construir
) deberá estar constituido por una cañería de juntas abiertas,
con una pendiente no mayor del 1% y una profundidad que no supere
los 0,50 metros.
Estos ductos, a veces ramificados, estarán
protegidos por un espesor de gravilla y por una capa de tierra
de 30 Cm. para permitir la aireación y actividad de las bacterias
específicas.
Deberán tener una cámara de inspección
en el punto de ramificación y estar cubiertos por papel alquitranado
para evitar la entrada de gravilla a los caños.
En la superficie conviene cultivar césped,
trébol y otros vegetales de raíces cortas que no obstruyen los
efluentes y favorecen la nitrificación y el secado del terreno.
De la cañería filtrante hacia abajo
se debe disponer material agregado en diámetros crecientes a saber:
arena gruesa, gravilla y piedra partida. Este último lecho poroso
es importante no solo para la aireación sino también para mejorar
el tránsito hacia el pozo de deposición final.
El pozo de absorción tendrá como mínimo
un diámetro de 1,80 m. y una profundidad similar respetando siempre
una tapada mínima de 2 metros sobre el máximo nivel freático
y una distancia horizontal de 30 metros a los pozos de explotación
de agua subterránea.
El pozo deberá estar calzado en su parte
superior con pared de mampostería de 0,30 m. y sobre ésta habrá
que construir una losa de hormigón (tapa) con una boca de inspección
(y desagote) de 0,30 x 0,30 m. y un caño de ventilación de 2 metros.
Finalmente el caño de descarga será
acodado y vuelto hacia abajo para que los líquidos no produzcan
remociones ni turbulencias.
Fuente: Estrucplan S.A.
www.estrucplan.com.ar
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