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PRINCIPIOS BASICOS DE CORROSION
Nadie desconoce los perjuicios que puede traer aparejados los procesos de corrosión metálica sobre los materiales expuestos y sobre las estructuras. Numerosos ejemplos a lo largo de nuestra vida profesional han demostrado que el hecho de no tener en cuenta sus efectos puede resultar sumamente perjudicial.
Se puede intentar definir a la corrosión metálica como la "reacción indeseada y destructiva de naturaleza química o electroquímica entre un metal y su entorno". Hay que recordar, además, que los procesos de corrosión pueden afectar a otros materiales no metálicos, sin embargo estos procesos se encuentran fuera del alcance de esta nota.
Aunque frecuentemente los términos "corrosión" y "oxidación" suelen aplicarse como sinónimos, sólo cuando la oxidación es indeseada se habla de procesos corrosivos En general todos los metales no ferrosos inician un proceso de oxidación que protege al metal contra la corrosión.
Un claro ejemplo de esto ultimo se manifiesta en el aluminio, que a partir de métodos químicos o electroquímcos, naturales o artificiales, forma una película de óxido protectora (anodizado) Incluso, en atmósferas industriales, con fuerte presencia de azufre, puede existir corrosión sin que necesariamente exista oxidación (la atmósfera industrial provoca reacciones químicas que permiten la formación de sales que provocan la corrosión metálica.
En este caso la presencia del oxigeno no es de vital importancia para el inicio del proceso) la corrosión en un proceso que nace en la superficie, y por lo tanto cuanto mas extensa sea ésta, mayores serán las probabilidades de corrosión.
Este inconveniente se agrava con la tendencia actual a la utilización de láminas y chapas de acero en la construcción
La corrosión produce diversos efectos, pudiéndose clasificar en:
Pérdida del efecto estético: al afectar la superficie del elemento, éste pierde pulimento, aparecen manchas, perjudica el aspecto, altera los colores.
Pérdida de la estanqueidad: al progresar en profundidad se puede producir un orificio, el elemento deja de ser hermético y si se encuentra destinado a transportar o contener líquidos o gases se producen fugas.
Perdida de resistencia: en los elementos metálicos destinados a soportar esfuerzos, la sección del perfil cobra fundamental importancia, de producirse procesos de corrosión la perdida de sección puede resultar de importancia al punto tal de provocar el colapso de la estructura.
Producción de sustancias contaminantes: Los procesos químicos pueden producir sustancias que contaminen el entorno. Si se inician en una cañería destinada al transporte de agua, esta se verá contaminada por estas sustancias pudiéndola convertir en no apta para el consumo humano.
El ataque corrosivo se puede manifestar de dos formas, una superficial afectando en mayor o menor medida a toda la superficie, o un ataque localizado, denominado poceado o pitting, que afecta áreas pequeñas con mayor intensidad, pudiendo llegar en escaso tiempo a perforar un elemento delgado.
Este último tipo de ataque cobra mayor importancia cuando el elemento afectado conforma una cubierta de techo o una cañería de transporte de fluidos.
La corrosión puede deberse a reacciones netamente químicas entre el metal y los elementos circundantes, por ejemplo, un aditivo químico incorporado al hormigón armado puede afectar las armaduras con la consiguiente pérdida de la capacidad para absorber esfuerzos de tracción.
Otra forma de origen, que se presenta con mayor frecuencia en la construcción se debe al fenómeno electroquímico. Este proceso requiere invariablemente de la presencia de líquidos o al menos de humedad. a diferencia del ataque químico que puede desarrollarse en seco.
 
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