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Por Arq. Susana Mühlmann*
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Dada la corriente de opiniones por diferentes
medios que se ha generado en torno al asbesto, en este caso de
la Cárcel de Caseros, es necesario aclarar lo siguiente:
El asbesto o amianto es un mineral en fibras cuya función es proteger
del fuego y de altas temperaturas todo aquello que recubre. En
construcción aún se lo encuentra como aislante térmico e impermeabilizante
revistiendo piezas portantes de acero, calderas metálicas, antepechos
de ventanas de madera con radiadores; aislaciones sellantes de
sistemas de calefacción; adhesivos para baldosas; fibrocemento
(tejas, tanques de agua, chapas acanaladas, losetas), la capa
superior de pavimento asfáltico y como aislante acústico en spray
o mezclado en placas, entre otros.
De acuerdo a la roca mineral de la que se extrae hay dos tipos
de asbesto, serpentina (variedad crisotilo) y anfiboles (resto
de las variedades). Lo que lo vuelve tan peligroso para el sistema
respiratorio es la biopersistencia de las fibras en los pulmones,
esto es, que no se eliminan y pueden permanecer intactas por muchos
años (en ciertos casos se ha comprobado que más de cien), lo que
da tiempo para que el organismo desarrolle formaciones cancerosas.
Asimismo, se comprobó que no hay cantidad mínima de fibras inhaladas
para causar daño. Una sola incrustada en un pulmón alcanza.
Por tal experiencia, antes de abordar la demolición parcial o
total de cualquier edificio para reciclarlo o reemplazarlo, (la
Cárcel de Caseros a modo de ejemplo), los aspectos a considerar
son los siguientes:
Análisis de
asbesto:
confirmación de presencia de fibras a través de muestreo en laboratorio.
Análisis de
aire:
determinación de densidad de fibras en el aire.
Determinación
de técnicas de remoción:
construcciones temporarias (carpa de aire), presión negativa (para
la carpa en caso de aparecer pérdidas que provoquen entrada en
vez de salida de aire contaminado), filtros y aspiradoras, equipos
y procedimientos descontaminantes.
Tratamiento
y disposición final de residuos
(bolsas o envases, transporte especializado, lugar de enterramiento).
Personal:
equipos de protección respiratoria, vestimenta de alta seguridad,
capacitación, exámenes médicos, testeo de máscaras respiratorias.
Procedimiento básico para lugares con
cantidad grande de asbesto instalado:
Sellado de aberturas de locales afectados
para evitar contaminación hacia el exterior.
Sistema de dos cámaras esclusas para
materiales: el asbesto removido (pulverulento no manipulable)
se mezcla con cemento para solidificarlo, embolsarlo hermética
y resistentemente y apilarlo en el transporte.
Sistema de cuatro (o menos en trabajos
de menor cuantía o al aire libre) cámaras esclusas para operarios:
terminadas las tareas de remoción y descontaminación, se procede
en secuencia al retiro de polvo adherido; traje, zapatos y guantes;
ducha y retiro de máscara.
Transporte
y Destino Final:
enterramiento en sitio y profundidad a determinar, suelo no fértil,
lejos de redes de infraestructura, cursos de agua subterráneos
y superficiales. Actualmente se utiliza como relleno de minas
abandonadas.
Este punteo es para aclarar que remover
asbesto instalado no consiste en retirar elementos o máquinas
del lugar (calderas, conductos, etc.), sino en estudiar debidamente
cómo hacerlo, cómo transportarlo, dónde llevarlo y cómo dejarlo
a fin de preservar la salud de los habitantes y del personal a
cargo del operativo.
* Colaboradora en el área de Salud del
Trabajador del Ministerio de Salud
Trabajo publicado originalmente en Julio 2001
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