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Dios ha diseñado al ser humano, en general,
con cinco sentidos básicos (que funcionando a pleno poseen una
precisión y exactitud asombrosas) a saber, tacto, gusto, olfato,
vista y audición (aclaremos que no pertenecer a la generalidad
no implica segregación alguna ni estar fuera de una supuesta ley
natural). Nuestra vida en sociedad implica el uso y hasta a veces
el abuso de alguno, sino de todos, nuestros sentidos. Disfrutar,
entender, participar, emocionarse y llorar son sólo algunas consecuencias
de procesar los datos que ingresan a través
de ellos. Sin sentidos estaríamos desconectados del "mundo real".
Invirtamos entonces las situaciones: ¿tiene sentido un mundo que
no nos dé información alguna en forma de imágenes, olores, gustos,
tactos o sonidos? Supongamos, sólo por un instante, que nuestro
"mundo real" no nos provea de imágenes, ... ¿para qué nos sirven
los ojos? Y si nos diera imágenes de mala definición o distorsionadas,
¿nos serviría un sentido de la vista tan "agudo"?.
Si el mundo real nos provee de información de baja calidad estamos
limitados en nuestras percepciones, en nuestras reacciones, ...
en nuestro aprendizaje.
La mayoría de nuestro "mundo real" se construye en base a ciertas
disciplinas profesionales en forma directa o indirecta.
Las mismas logran sus objetivos, como mínimo, a través de uno
de los sentidos. Este es el caso de la Arquitectura, la Ingeniería
Civil y rubro de las Construcciones en general.
Aparentemente la Arquitectura busca incansablemente lograr en
sus aplicaciones la mayor eficiencia y estética posibles. Según
lo expuso antiguamente Vitruvius, el arte de la arquitectura está
filosóficamente definido por tres palabras (dejemos por un instante
de lado su orden): estabilidad estructural, apropiada distribución
espacial y aspecto atractivo (del latín: "firmitas", "utilitas",
y "venustas"). Si sólo analizamos las dos últimas, entendemos
por estas a la estética, la funcionalidad y al arte de situar
los ambientes que tienen como fin último lograr el confort (comodidad)
de quienes habiten lo proyectado.
Para esto hace uso de las formas, las dimensiones, las texturas,
los colores, las luces, los amoblamientos, los materiales, etc.,
pero existe un "elemento" más que aparece diluido no sólo en la
profesión sino (como dije antes) en toda nuestra vida cotidiana.
El Sonido.
Éste es una variable situacional fundamental para todo ser humano
dado que nuestro entorno siempre emite sonidos, a no ser que estemos
en el vacío. Por otro lado, la audición es el único sentido que
nunca se "desconecta". Nunca descansa. A través del sonido podemos
transmitir placer, displacer, nerviosismo, tensión, etc., y hasta
provocar problemas inconscientes al generar un desorden de las
etapas del sueño lo que conlleva a un estado de stress y baja
del rendimiento laboral muy importante, sin causas evidentes.
¿ Cómo se puede diseñar a favor del
"confort sonoro"? Teniendo en cuenta algunos puntos:
· Todo recinto (o cavidad) "resuena". Es decir que le imprime
su sello a todo sonido reproducido dentro de él. Si su forma de
resonar no es la apropiada y el ambiente es de reducidas dimensiones,
todo "sonará mal", desde un equipo de música hasta la voz humana.
Podemos afirmar que dicho lugar tendrá baja inteligibilidad de
la palabra hablada. Las resonancias dependerán de las formas y
dimensiones de la habitación en cuestión.
· El recinto ideal no es el "no recinto", o sea, que la condición
ideal para salas de escucha no es la absorción total (ni siquiera
lo es un determinado tiempo de reverberación).
· La aislación sonora no debería interferir con la acustización
interna. Esto es diseñar particiones aislantes independientes
de las condiciones acústicas interiores dada una función específica
del lugar.
· El buen sonido de un sistema de audio depende más de las condiciones
acústicas de los recintos que del sistema electrónico propiamente
dicho.
· Evaluar el impacto ambiental del proyecto. Es factible minimizar
la contaminación sonora del entorno si dicho ítem se lo tiene
como objetivo desde la fase inicial.
!Con el Sonido también se pueden realizar
creaciones arquitectónicas!.
Algunas pueden llegar a ser, por ejemplo, la independencia musical
(o de mensajes hablados) entre exposiciones de un museo (o de
stands en una exposición) sin que se contaminen de ruido todos
los ambientes, o la creación de livings para poder ser utilizados
como "home theaters" en un futuro, o generar hospitales más silenciosos,
o aulas (instituciones educativas) que propicien la inteligibilidad
de la palabra para poder aprender mejor y en forma más fácil,
o diseñar fábricas menos ruidosas en su interior cuidando la seguridad
de los operarios, o Aeropuertos con emisores de mensajes inteligibles,
o discotecas que suenen realmente bien y hacia adentro (no hacia
fuera), etc., o tan sólo darle a un ambiente hogareño las "dimensiones
sonoras" correctas para que se oiga bien un equipo de audio común
y silvestre. Algunas de estas ideas son muy económicas y todas
generan un beneficio incomparable con su costo (o más bien inversión).
Cómo diseñar para el confort total?
Percibiendo a través de todos nuestros sentidos educados y en
funcionamiento, y consultando con especialistas en cada uno de
ellos.
En el caso del sonido existe toda una especialidad, la Ingeniería
de Sonido, la cual, consultoría mediante, puede aportar las soluciones
y las herramientas necesarias para completar el confort sonoro
de todo proyecto.
Ing. Alejandro Bidondo
15-49979817
abidondo@sminter.com.ar
www.ingenieriadesonido.com
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